TOC "Just Right"
- Alex

- 15 jul 2025
- 4 Min. de lectura
Si de por sí, existen ya un sin número de tipos y clases de TOC, creo que para éste en particular, todavía no existe una definición o nombre en español más allá de una traducción literal de las palabras "Just Right", la cual sería algo así como: "TOC de hacer las cosas bien", "TOC justo lo correcto", "TOC justo lo que se necesita". Traducciones que, la verdad, no engloban en palabras correctas lo que realmente es este tipo de TOC (en español).
El "TOC Just Right" es un subtipo de TOC, el cuál se caracteriza por tener pensamientos intrusivos y comportamientos compulsivos sobre la organización, perfección y sobre "hacer las cosas simplemente bien".
Todo esto, me llevó a recordar que hace algunos años, había hecho un ejercicio con mi psicóloga en donde tenía que hacer una pequeña recopilación de toda mi vida con TOC desde que era un niño. Ese ejercicio, aún lo tengo y hay algunas cuadrillas en donde intenté explicar mi experiencia con este tipo de TOC. Si bien, en ese momento, no sabía que existía la definición para esa clase de obsesiones y compulsiones, creo que define bien desde la perspectiva de alguien que lo padeció, como se manifiesta este tipo de TOC en particular.
He aquí esta historia, ¿te identificas?
Una de las primeras compulsiones que recuerdo relacionada a esta clase de TOC era el hecho de tener que “abrir y cerrar” la cortina de mi recámara. Esta compulsión en particular la sufrí por varios años de mi adolescencia, pero uno de los puntos más críticos fue cuando estaba en 6to de primaria. Recuerdo que muy temprano en la mañana (antes de empezar a hacer cualquier cosa) me tenía que levantar para abrirla. A simple vista, el hecho de abrir la cortina suena muy sencillo ya que, con el cordón, se puede abrir y cerrar fácilmente, pero en mi caso, ese no era el método.
Recuerdo que lo que tenía que hacer era: primeramente, prender el radio, después subirme a una silla para alcanzar el carrete del marco del cortinero y después “jalar y llevar” la cortina desde un extremo hasta el fondo para que la ventana estuviera completamente despejada. Este proceso (1. Prender y apagar el radio, 2. subirme y bajarme de la silla y 3. Abrir y cerrar la cortina) lo tenía que realizar en MUCHAS ocasiones, (más de 10 o 15 quizá) hasta que encontraba un punto en el que me sentía cómodo para seguir con mis otras actividades del día. Muchas de las compulsiones que tenía en ese momento, eran de este tipo ya que consistían en repetir las actividades físicas que hacía, pero una cosa que me llama la atención de todas estas, es que nunca tuve un “número mágico” que tenía que respetar haciendo estas compulsiones. No era como decir…..bueno tengo que cerrar esta cortina 7 veces, ya que ese número es mi TOC, supongo que eso hubiera sido más sencillo, pero en mi caso era que cuando estaba haciendo estas compulsiones, el TOC me bombardeaba con obsesiones y pensamientos a los cuales yo tenía que combatir cuando precisamente estaba haciendo la compulsión, convirtiendo todo esto, en un callejón sin salida de rituales físicos que podían durar horas. Recuerdo que, en las peores experiencias, podía estar “haciendo lo mismo” por 3 o hasta 4 horas hasta que encontrara la sensación de que lo que había hecho estaba bien. Además de lo de la cortina, otras situaciones en donde aparecían estas compulsiones en mi eran: el levantarme de la cama, el pasar de un cuarto de mi casa a otro, el cruzar las buñas de las banquetas, el enjabonarme partes del cuerpo cuando me bañaba, entre muchas otras.
Pero bueno, regresando al ejemplo de la cortina... Cuando me tenía que despertar a abrirla, prendía el radio y me subía a la silla y empezaba a abrirla (como ya había comentado), pero cuando iba a la mitad del primer intento, el TOC me mandaba algún pensamiento de que me iba a ir mal y por ende tenía que regresar la cortina a donde estaba y volver a empezar todo el proceso. Este ciclo podía durar desde pocos intentos hasta horas enteras. En días buenos, este ejercicio lo podía realizar en pocos intentos pero en días malos, la compulsión duraba muchísimos intentos. La forma de intentar luchar contra la obsesión era ya sea negándola, confrontándola o una cosa que era muy común, era que tenía que ponerme en un estado mental como de negación.
La verdad es que es muy difícil de tratar de explicar cómo en la mayoría de los casos luchaba contra las obsesiones cuando estaba realizando las compulsiones pero era como cuando estás probando una comida nueva que no conoces y cierras los ojos, te amarras el estómago y le das la mordida… Ese tipo de impulso era el que tenía que conseguir cuando estaba realizando las compulsiones.
Como ya lo mencioné, el intentar conseguir lograr esta sensación, hacía que las compulsiones fueran terriblemente largas y extenuantes. Lo de la cortina en la mañana, recuerdo que era muy extenuante, tanto física como mentalmente, y lo peor del caso era que el resultado de esta compulsión gobernaba mi forma de sentir durante todo ese día. Si el resultado del ritual fue en algún sentido bueno, mi sensación durante todo el día era positiva pero si el resultado fue “malo”, todo mi día se me venía abajo.
Además de esto, el tiempo que que tardaba haciendo la compulsión de la cortina, me provocaba que nunca estuviera a tiempo para llegar a clases, haciendo que mi rendimiento escolar bajará aún más, provocando problemas con mi mamá, con mis maestros y aislamiento con mis compañeros.
Alex


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