top of page

Historia

¡Hola! Soy Joali, mexicana de 37 años, arquitecta, diseñadora y creadora de TalkTOC. El 11 de Agosto de 2018 fui diagnosticada con Trastorno Obsesivo Compulsivo; además de Trastorno de Personalidad Límite, como trastorno secundario. Sin embargo, no fue ese día donde comencé mi padecimiento con el TOC.

 

Para conocer mi historia, habría que irnos al año 2003, donde tuve mi primera crisis TOC (temática de TOC de amores o relacional), por la cual, acudí a mi mamá para pedir ayuda. Ella me llevó con un psicólogo especialista en terapia cognitivo conductual. Sin embargo, en ese entonces aún había muy poca información sobre TOC (aún es así pero en ese entonces había menos y no existía Google, ni FB, ni nada adicional que pudiera ayudarme a saber lo que pasaba conmigo). El psicólogo me dijo que dudar era normal, que no me preocupara, que no tenía nada malo y, lamentablemente, no hubo diagnóstico. Por un tiempo, trabajamos ejercicios cognitivos, además de tipo mindfulness. Obviamente, nada sirvió. Estuve un año en terapia hasta que decidí dejarla porque no veía ni sentía avance.

 

En 2006, entré a la preparatoria y mi TOC solo seguía agarrando fuerza y afectandome más, ya no solo sufría de un tema obsesivo, sino otros más (homosexualidad, incesto, pedofilia y sexualidad, a veces zoofilia). Mi vida se volvió en una pesadilla, dudaba todo el tiempo de mi misma, de no saber quién era, que quería. Sufrí despersonalización y desrealización, vivía en constante ansiedad, ya que todos mis pensamientos intrusivos (obsesiones) eran horribles. Me sentía enferma, que era una pervertida, la peor persona. Todo ello me llevó a comenzar un tipo de vida poco saludable, tanto emocional como físicamente, y no sólo me afectaban a mí. sino a todos mis seres queridos. Mis hábitos comenzaron a incluir el consumo de alcohol; así como, relaciones tóxicas (tanto de pareja, como familiar y amistad).

 

Ocho años después de mi primera visita al psicólogo (2008), orientada por mi mamá, retome la terapia con una nueva terapeuta. Por toda la vergüenza que implica tener pensamientos obsesivos del contenido que manejamos las personas con TOC, no le conté todo a mi nueva terapeuta. Nuevamente, y desafortunadamente, no hubo diagnóstico. La terapia consistió en "sanar" mi pasado, en hacer limpiezas energéticas e incluso regresiones. Como suponen, obviamente, nada sirvió, por lo que decidí dejar la terapia 6 meses después de haber iniciado. Mucho tiempo me culpé, ya que pensaba que al no haberle contado todo, eso había afectado en el tratamiento. Lo que si, es que le conté mucho más de lo que jamás le había contado a nadie. Afortunadamente, no encontré juicio, desafortunadamente, no encontré la respuesta correcta.

 

Mi TOC, como se imaginaran, no mejoró. Al contrario, empeoraba. Iba y venía. Se convirtió en parte de mi día a día, al igual que todos los aspectos negativos que ya les mencioné. Había días en los que pensaba que me volvería loca, incluso pensar en el futuro me causaba desesperanza pues no me causaba nada de ilusión vivir siempre así. Me daba terror casarme, tener hijos, acercarme a mi familia y amigos. Cada vez me iba llenando más y más de miedos pensando que no tiene caso vivir si iba a ser así. Mis relaciones tóxicas (empezando por la relación conmigo misma) se volvieron aún más tóxicas. Hubo violencia verbal, psicológica, abuso de alcohol y otras sustancias, lo que me llevó a lastimar a las personas que más amo. Muchas veces me culpé, aún lo hago, pero ahora entiendo que yo no sabía ni podía ser de otra forma, ya que ni siquiera sabía lo que me ocurría.

 

Con el tiempo, el acceso a internet se volvió algo del día a día, con ello, Google y foros de internet se convirtieron en mi peor pesadilla, pues solo servían para compulsionar verificando sentimientos, sensaciones e incluso fomentando miedos y haciendo crecer mis obsesiones. Hasta que un día, teniendo yo 27 años (2015), encontré un artículo en inglés, muy mal inglés, por cierto, pues era un artículo de la India, que hablaba sobre algo llamado Trastorno Obsesivo Compulsivo enfocado en las relaciones de pareja. De inmediato me sentí reflejada con todos los síntomas. No podía creer lo que estaba leyendo, pues por primera vez en años, vi un rayo de esperanza a una parte de todo lo que me estaba sucediendo. Me puse a investigar más sobre el tema y tristemente no encontré nada por lo que decidí contactarme con los investigadores autores del artículo. Hubo contacto por una o dos veces y de ahí no supe más de ellos. Recuerdo haber llorado mucho al contarle a mi mamá lo poco que había encontrado (entre no entender bien y la pena que me provocaba hablar sobre lo que me ocurría) y que pensaba que por fin había encontrado lo que yo tenía y lo mucho que me sentía feliz esto. Lo malo fue que después de tanto tiempo transcurrido (12 años), dos terapeutas diferentes y miles de búsquedas en internet sin éxito, me llevaron a postergar mi visita a otro especialista. Por mi mente no pensaba que un psiquiatra fuera opción. Yo lo veía como para personas "locas" o en un estado de salud mental de "gravedad". Yo aún no me percibía como me veían los demás, ese es un golpe de realidad que llegó hace apenas poco tiempo.

 

Mi vida continúo de la misma forma que antes. Me fui a vivir a otro estado por cuestión de trabajo y ahí, la soledad, el estrés laboral elevado, las relaciones cada vez más tóxicas y mucho, pero mucho, abuso de alcohol, lo empeoraron todo. Yo seguía sin entender mi malestar constante, mis ataques de ansiedad frecuentes (no sabía que era un ataque de ansiedad), mis compulsiones diarias y nocturnas que me hacían dormir muy poco y el poco sueño que tenía estaba lleno de pesadillas sobre mis obsesiones, por lo que, sin darme cuenta, mi vida se convirtió en una obsesión constante por un tema distinto cada día, mi autoestima estaba por el suelo, las personas me pisoteaban porque yo lo permitía y yo cada vez tenía más miedo de todo. Me fui sintiendo cada vez más débil, más dependiente, permitiendo que las personas pasaran por sobre mis derechos más básicos, dejando mi dignidad en ceros. Un día, decidí abandonar ese espacio negativo y decidí volver a mi lugar seguro, mi casa (2018). Eso sí, con un lastre tóxico al que yo me aferraba. No me gusta llamarlo así, pero eso era, aunque reconozco que dentro de todo fue mi salvación.

 

Mi relación con este hombre (del cual no mencionaré su nombre) duró poco pero fue muy rápida, intensa y sí, tóxica. Después del "compromiso" aparente y todas las ilusiones que dejó en mí, la relación acabó como debía acabar, el dejándome a mí, aplicando lo que conocemos como "ghosting" para después reaparecer reconciliado con otra persona. Una historia muy clásica en las relaciones hoy en día (desafortunadamente). Desde el día que comenzó el ghosting, mi TOC (que obvio estuvo activo durante la relación y previo a ella) incrementó como loco. Pensé que me iba a explotar la cabeza, no sabía qué hacer. Acudí a mi mejor amiga, quién es psicóloga, me recomendó donde acudir a una terapia inmediata.

 

A partir de ese día inicié terapia. Esta persona me ayudó con información sobre lo que era la terapia cognitivo conductual; así como, con contenido útil para diferenciar entre pensamientos racionales e irracionales. Sin embargo, no era suficiente para mi sentir que era tan intenso que sentía mareos constantes, ansiedad al máximo, insomnio e inapetencia (baje casi 8 kilos en un lapso de 2 semanas). Continué mi terapia con otro especialista, también contactado por mi mejor amiga. Con este terapeuta encontré una gran salvación, sin darme diagnóstico, reconozco que me dio grandes herramientas que hasta hoy en día utilizo. A pesar de tampoco estar ya con él en terapia, le agradeceré por siempre toda la gran ayuda que me brindó para afrontar la peor etapa de mi vida.

 

Dos semanas después de iniciar mi terapia con él, ya habiéndole contado sobre mis obsesiones de TODO tipo (estaba desesperada, así que la pena quedó a un lado), con mi depresión y ansiedad al máximo y el alcoholismo como respuesta a mis dolencias mentales y emocionales, tuve un colapso total. Un colapso mayor que terminó en un "blackout" de 2 horas en un centro comercial. Fueron 2 horas de las que no recuerdo cómo, ni dónde, ni con quién estaba, pero logré comunicarme con mi mamá. Perdí mi carro, las llaves del mismo y mi celular. Ya avanzada la noche, mi mamá, mi hermana y mi pequeña sobrina de apenas 1 año, llegaron a mi rescate. El equipo de seguridad del centro comercial pudo localizar mi carro abandonado con las llaves puestas. En mi bolsa encontré las llaves de otro auto (que jamás supe cómo llegaron a mi poder, ni de quién eran). Espantadas todas, el camino a casa transcurrió en un extraño silencio que sólo podía percibirse como miedo, preocupación, supongo algo de enojo también, porque no solo me expuse a mi misma, si no a ellas también.

 

Días previos a esto, yo ya había googleado (una vez más) mis síntomas y cada vez me acercaba más y más a lo que yo pensaba, sentía y vivía desde hace 15 años. Todo esto me llevó nuevamente a reconocerme con síntomas de Trastorno Obsesivo Compulsivo, por lo que me acerqué a Centro TOC México para realizar una cita, la cual sería dos días después del incidente.

 

Al día siguiente de mi colapso, mi mamá y hermana, tuvieron una platica seria y MUY difícil conmigo (una vez más debido a mi estado de alcoholismo) pero esta vez fue diferente. Ambas habían llegado a la conclusión de que lo ideal era que acudiera a ayuda especializada de un psiquiatra, a lo que yo decidí contarles que yo misma ya había realizado una cita pero que por disponibilidad sería hasta dentro de dos días. Mi mamá, MUY preocupada, decidió que lo mejor era buscar otra opción que pudiera atenderme antes y que fuera en un lugar más cercano a donde vivimos, para así, en caso de emergencia, poder acudir rápidamente. Fue así que conocí al que considero mi salvador, mi psiquiatra el Dr. Ángel Silva, quien desde los primeros minutos de consulta confirmó mis sospechas. Fue así que el 11 de Agosto de 2018, después de 15 largos años, por fin fui diagnosticada con Trastorno Obsesivo Compulsivo, uno muy fuerte, intenso y refractario, por lo que mi tratamiento inicial fue una bomba de medicinas y claro, debía continuar con las terapias cognitivo conductual que ya estaba llevando. Ese día, volví a llorar pero lloré por la emoción de por fin saber que, a pesar de tener un trastorno mental incurable, había una respuesta y explicación a todo mi malestar y acciones destructivas, por fin podía darle un nombre a lo que me sucedía. Lloré porque aunque sabía que la solución no iba a ser rápida, había una solución. Lloré por saber que tal vez no toda mi vida iba a tener que ser así. Vi nuevamente ilusiones y posibilidades abiertas ante mis ojos.

 

Y así fue como comencé este gran camino, que meses después me llevó a abrir una vaga página de Facebook donde empecé a compartir más información sobre el TOC, la ansiedad y la depresión. La llamé rápidamente TalkTOC. Me pareció fácil, original y divertido por el juego de palabras entre inglés y español. Buscaba cosas que me ayudarán a distraerme, a entender más que era este trastorno, a aprender más sobre la salud mental, pero sobre todo, para ayudarme en esa gran lucha que estaba (y sigo) viviendo. El TOC (homosexual, sexual, pedofilia y de incesto) estaba en niveles muy altos pero, afortunadamente, los medicamentos ayudaban mucho a diferencia de cuando no los tomaba, cuando mis obsesiones y compulsiones hacían que mi vida fuera casi insoportable. De poco en poco, con mucha constancia en mis terapias, tareas de terapia y toma de medicamentos, lapsos altos y bajos, depresión máxima, ansiedad máxima y muchas horas de dormir debido a los efectos secundarios, el TOC que me aquejaba se fue reduciendo bastante. Por fin estaba aprendiendo a vivir mejor, un poco nada más, pero sí mejor.

 

Meses más adelante, conocí a un hombre maravilloso, el cual, hoy en día es mi pareja. Al principio todo era emocionante y fabuloso hasta que el TOC decidió hacer una de sus apariciones, a pesar de ya estar con medicamentos y terapia y con muchas herramientas cognitivas para afrontarlo, me atacó y lo hizo duro. Comencé mi relación con él, lo que fue un detonante para mi trastorno. Los que padecen TOC desde hace tiempo, saben bien que situaciones importantes (tanto positivas como negativas) son suficientes para detonar crisis fuertes. Por lo que los primeros nueve meses de relación fueron sumamente complicados para mi. Esta desesperación (ahora un poco más consciente de su por qué) me orilló a tomar más en serio mi página de Facebook y decidí convertirla en un diario personal para hablar sobre mi testimonio TOC, abriendo también un canal en Youtube, mostrando así, no sólo mi voz, si no también mi rostro, ante un mundo estigmatizado sobre la salud mental.

 

La respuesta fue fabulosa, poco a poco comencé a subir más videos, más artículos, más información, continué mis terapias (tanto psicológicas como psiquiátricas). Encontré a tanta gente como yo que me fui sintiendo motivada a pesar de mi malestar mental y emocional porque por fin, a pesar de sentirme fatal, dejé de estar sola en ello. Mi familia me apoyó incondicionalmente, mis amigos cercanos a los que se los conté, mi pareja, a quién se lo hice saber desde el día que nos conocimos, y ahora un sinfín de desconocidos de diferentes partes del mundo que, como yo, se sentían solos y desesperados.

 

Todo eso me fue motivando más y más hasta crear y convocar al primer Grupo de Apoyo Mutuo para pacientes TOC en el Estado de México, que al ser presencial, tuvo poca respuesta. Sin embargo, gracias a esa decisión, conocí a quién es el día de hoy mi mano derecha en este proyecto y uno de mis mejores amigos, Alejandro Arellano.

 

Ahora, con una persona más en el equipo, me sentí más fuerte, más segura, aunque luchando con el TOC todos los días, así como, con depresión, ansiedad, obsesiones fuertes, que siguen de mi mano todos los días, pero ahora junto con mi mejor amigo y todo el respaldo que tengo de mis seres queridos, fui llevando este proyecto a otro nivel hasta llegar a lo que es hoy en día.

TalkToc WIx.png

CONTÁCTANOS

  • YouTube
  • Instagram
  • Facebook
  • Spotify
¡QUEREMOS ESCUCHARTE!

Equipo TALKTOC

Tu mensaje se ha enviado!

bottom of page